Anotaciones en servilleta: #1

Justo en el momento en que me levantaba con pesadez de las escalinatas, resbalé, y estuve cerca de romperme la espalda. Incluso dos monedas saltaron de mi bolsillo, malditas ratas! sintieron el inminente hundimiento de mi coxis contra el granito. Esas escalinatas eran algo inusual, te daban la bienvenida a uno de los teatros más pintorescos de la ciudad, con solemnidad y astucia. Pero cuando les dabas la espalda, como yo lo hice en mi embriaguez, te engañaban, y caías aparatosamente, mientras en el fondo una tonada caricaturesca de Thelonius Monk daba por terminada la noche. En esos momentos todos quisieran no conocerte. Incluso miro los centavos que escaparon de mi bolsillo, y Washington evita el contacto visual, el muy cabrón se limita a mirar a la derecha. Qué más da! Perdono a las monedas cobardes y las devuelvo a mi pantalón, me aseguro esta vez de no confiar en la falta de escrúpulos de las escaleras.
Un buen maldito decía “Espero a Dios con gula. Soy de raza inferior desde la eternidad”. Y el trago que me serví hace dos horas me mira con impaciencia, me espera de la misma manera. A un buen straight bourbon hay que darle la importancia que merece, por eso aborrezco a los pseudoagentes secretos que, en sus fantasías alpinas, piden tragos fuertes en las rocas, como niñitos de conservatorio.
Quisiera fingir que soy un tipo duro, y tener cicatrices visibles, en lugares de sensibilidad extrema. Sería una declaración, todo el que me viera sabría algo concretamente. No importa si eres flaco, gordo o pelirrojo, una cicatriz le grita a los demás que tuviste los cojones para soportar una gran herida, y no dejarte morir en el proceso. De hecho, toda cicatriz tiene su ciencia. Cicatriz en la mano: la has ganado peleando limpiamente (aunque te cansaste a los cinco minutos y resolviste todo con una gran botella. Maldita botella, no quería romperse. Tuve que darle tres veces con ella. Pobre tipo). Cicatriz en el antebrazo: Eres un cobarde. Ni siquiera esquivas los golpes. Sólo cierras los ojos y tratas de esconder tu patética falta de carácter. Cicatriz profunda en el pómulo: Normalmente estas empiezan encima de la ceja, ya que eres un temerario, y mirando al otro tipo a los ojos trataste de adivinar su golpe. Lástima que su golpe no venía de los ojos, baboso. Por esto, te has ganado además un ojo blancuzco e inútil.
Finalmente, le hice frente a mi bebida. Pasó impetuosa por mi garganta, y como el mejor de los escaladores, la desgarra a su paso con mil picas, cual si quisiera nunca caer de ahí. Y la verdad, yo tampoco la dejaría, no estaría mal tener el sabor del whiskey en la garganta indefinidamente, en medio de tanta mierda. “Vamos…”, me digo en tono de monólogo: “no todo puede estar tan mal. Tienes un trabajo estable, tu apartamento a unos pasos de aquí, y Betsy te espera en la cama…” Betsy… humm…

Se acuesta en MI lado derecho de la cama… maldita perra. Estoy más que jodido.

Loser Blues

Ojalá tuviera hambre. Así, el vacío de mi estómago sería justificable, además de eliminable. Pero la frustración no es tan fácil de camuflar, sobre todo cuando no estás ebrio.

El transporte público resulta útil en estas ocasiones, los buses se convierten en un grupo de apoyo, sólo que aquí, nadie sabe tu nombre, y nadie va a admirarte por tus fracasos. Sin embargo, hay gente, que como en la vida, sube, y se baja. Es en serio, nadie se queda. Todos parecen tener miedo, o aburrimiento. O las dos. Puedes ser un alcohólico, o un depresivo, o un psicópata falsamente rehabilitado. A todos alrededor les vale una mierda.

Nunca más volveré a subir a un bus. Un mes más en este trabajo, y podré comprar un Caddie usado. Y será él, el único con derecho a juzgarme. Con la radio, o el sonido triturante de sus chatárricas entrañas me dirá ” eres un jodido perdedor…perdedor…brrmmm…perdedor…”

-Puedes dejar de mirar al piso??- A estas alturas, Eddie se impacienta.-vamos, ayúdame con éste- y patea suavemente el pie del hombre junto a él, a quien la verdad no le importa si le patean o no, desde que tiene un disparo de calibre 38 junto a su ojo derecho. Así que, Eddie, el muerto y yo caminamos a lo largo del callejón, al cual da la entrada de servicio de un restaurante llamado “La Trattoria de Joe”. Pobre Joe, le será dificil cocinar con medio cerebro regado en el asfalto.

Me gusta este trabajo.

-Así que crees que te vamos a dejar ir así como asi, no?- el tío que queda, me mira suplicante, mientras me  ve recibiendo el  bate.-Mándalo a robar bases-.

No estoy de ánimo, pero Eddie me metió en el trabajo, cuando lo único que hacía era beber y pelear. Así que, con algo de pesadez, tengo que quebrarle un par de huesos al desdichado que está amarrado en la silla. Me gusta mi trabajo, sólo que no me siento muy diferente de cuando tropezaba con las latas de cerveza en aquel cuarto alquilado de Los Ángeles.

Y es que en verdad somos todos unos masoquistas. Nos gusta sentir el desprecio propio como una aguja inquieta, que puede herirnos con nuestra propia aprobación, donde guste, con la imprudencia más desafiante. Yo por mi parte prefiero sentir otras sensaciones igual de atormentadoras. El ahogo del afán y la impotencia, el fuego en los pulmones iracundos y el escozor en toda la piel desesperada. Me gusta pensar que puedo burlar dolores tan profundos, jugando con mi propio estado mental.

-Vamos, que lo quiero es un soplón, no una bolsa de carne!- Eddie se ha dado cuenta.-Creo que hoy no es tu día (“ni mi semana, ni mi mes, ni mi año…”). tomate un whisky a ver si te calmas, bastardo salvaje. Y dame ese maldito bate.

Me gusta mi trabajo. queda cerca, no hay un horario fijo, me pagan bien. Pronto tendré mi Caddie, podré montar alguna chica en él. No volveré a montar en Alcohólicos Anónimos Sobre Ruedas. Ojalá tuviera hambre. Da igual, por lo menos estoy un poco mejor que el del balazo junto al ojo derecho.

Published in: on noviembre 8, 2009 at 4:11 pm  Dejar un comentario  

S.H.I.T

Últimamente me he sentido un poco desubicado. No sentía algo así desde que faltaba a clases en el bachillerato, la incertidumbre, la sensación de flotar en un universo desconocido, sin un plan de vuelo. He tratado de aterrizarme, pensando que tal vez asi se deba vivir. Luego me echo a reír y prendo un cigarrillo.

Cómo quisiera apagarlo en mi mano, torciendo los labios con la mirada de Clint Eastwood, y la dureza de Charles Bronson (como quisiera poder hacer muchas cosas que los tipos duros hacen en 35 milímetros); sólo que en la realidad sería algo doloroso y estúpido. Como muchas otras cosas dolorosas y estúpidas que insisto en hacer. Así que lo lanzo a la calle y me voy.

-Qué tal todo, colega?- Este tipo es otro escritor que encuentro a veces. Un poeta, más exactamente. Igual de maldito a mi, pero con una prosa mucho más extensa y variada. Una verdadera fuente de blasfemias. Es por eso que no lo evito, de la manera en que evito a casi todos los que me hablan estupideces.
-Ando de lujo, trabajando un poco- respondo, enfatizando el “lujo”.
-De lujo como la mierda, querrás decir- dice juzgando mi aspecto.
-Bueno si, como mierda fina. Mierda glamorosa, maquillada y con diamantes.
-Cooño! debes darme de tu mierda, suena fascinante!
-Suena, hasta que la pruebas. es la vieja y confiable MIERDA.

Y en realidad así es. Nunca sabrás pasar una resaca ajena. El más callado es el que más pelea. El más fuerte es el que más sufre. El más ebrio es el más sabio.

-Algunas cosas no deberían pasar, pero como dicen, “la mierda pasa”, no?
-Todo el tiempo. PERO-y he aqui un gran PERO-, no puedes ver como te llueve excremento del cielo, sin patear algunos traseros, si te abstuvieras de aquella satisfacción, serías un auténtico IDIOTA.
-Eso me gusta. ¿Qué más puedo decir? te has convertido en un jodido predicador!- y reímos simultáneamente, pensando en aquella ridiculez.

Y es cierto. Me han jodido de la misma manera en otras ocasiones, es por eso que conozco mi lugar, y es por eso que no puedo dejar que las cosas sigan sucediendo así.

-Mira, Demonio-me llama así, no se por qué pero me agrada-. Sabes que estás de culo en el infierno, pero eso no es lo malo. Lo macabro e interesante de todo es el gusto por ello, en realidad nos gusta sufrir así, no podemos evitarlo.

-Sabes? todo esto me recuerda una frase que ví en cierta película:

Si la leche me sale agria, no seré la putita que se la beba…

Recuerdo que él hablaba de la suerte. Quienes le temen al azar de la vida, dicen que la suerte es para los perderores. Prefieren gastar sus fuerzas en cosas y en gente que al final, escupirán en sus caras de todas maneras. En cierto punto, somos todos unos perdedores, y nos dejamos derribar por la muerte. Ella es la única en la que confiaría, sabe mantener una promesa. Insisto pues, en que la suerte no me ha tratado bien, y quiero verle la cara para romper una botella sin remordimiento alguno.

-La suerte es lenta, Demonio. Se toma su tiempo. Fúmala, bébela, apuñálala si quieres.
-Es lo que he estado haciendo, he sido paciente. Pero ha sabido engañarme, la muy cabrona.
-En ese caso tienes dos opciones: llena con amor una jeringa, o llena con odio un revólver. Orina las tumbas.
-Escupe a los amantes en las calles
-Viola a las novicias en los campos (esa fue estremecedora y agradable)
-Droga al sacerdote, emborracha a la multitud!
-Quema los santos, roba la corona…
-Podríamos hacer una canción con esto, algo salvaje- le dije, después de anotar mentalmente

no olvides esta conversación.

-Si, sería un delirio sónico algo psicópata- reafirmó, con una sonrisa que movió su cigarrillo hacia un lado.

Maldito psicópata. Siento que en unos años podría ser famoso, por escribir las blasfemias que guarda, o por haber salido en una tarde de domingo, a balear a los transeúntes. Si deshecha la segunda opción, estaré profundamente decepcionado.

Published in: on septiembre 2, 2009 at 9:42 pm  Dejar un comentario  
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27/08/09

Vuelvo a ser el mismo pedazo de carne que era antes. Carne virtuosa, apenas sobreviviente. Ls personas comunes no vivimos de ilusiones, ni de intenciones. Ciertamente no vivimos de escrituras victorianas, dramáticas y perfumadas. Algunos se sienten felices de poder entender pese a toda la mierda que leen. Yo mismo no me considero gran cosa, como no es gran cosa lo que escribo. No decoro mis palabras, no le pongo cerezas y sombrillas a un vaso de whisky. No le pongo flores exóticas y orangutanes a una botella de cerveza. Tal vez la única cosa con la cual podrías decorar un vaso de whisky, es una buena follada. Bebe antes, bebe durante, bebe después. Se evita la tensión, y la ridiculez.

Ayer, mientras caminaba por el centro, vi un anciano recostado en la puerta de una café. Llevaba puesto un traje de graduación, azul claro, con boleros en el pecho y las mangas. Acompañaba su traje desempolvado con un gran puro, y sólo miraba. No sé si miraba a la gente que andaba, o a los autos que hacían fila en el semáforo, de la misma manera en que estoy seguro que habrá una fila para entrar al infierno. Sólo miraba y soltaba humo. -Amigo, te voy a regalar una artesanía con alambre, el valor lo pone tu corazón!- no debí haberme quedado ahí. -No quiero nada de eso- le dije un poco desanimado, pero el alambre no se fué. -Pero cómo no, todos queremos algo, debes tener deseos, tengo unas pulseras para los deseos…
-Deseo estrellar tu cara contra la calle como no dejes de joder mi tarde.- fué mas que suficiente.

Solía haber un mural de “Pepsi-Cola” en la pared de aquel edificio. Le pintaron de blanco encima. ¿Por qué insisten en que el blanco es puro? todo lo que quieren ocultar, lo hacen con blanco, o con cualquiera de sus secuaces. Son los colores del silencio, del aburrimiento mortal. Me gustaba andar por allí y ver ese mural, de cierta manera no pasaba el tiempo. Hacía su pequeño esfuerzo por recordar que no todo debería saber a mierda licuada. Podía saber a “Pepsi-Cola”. Y yo podía cobrar algunos billetes por la publicidad. Pero le pintaron blanco por encima, y bueno, no puedo obligarlos a todos a apreciar ciertas estupideces que yo aprecio. la pasan mejor sin pensar en ellas. siguen comprando papel higiénico, siguen besando a sus parejas, siguen bebiendo cocteles amanerados, que les saben siempre igual.

Un chillido estridente hace que todos quiebren sus cuellos en la misma dirección, buscando la frenada.
-Qué le ha pasado?
-No lo ves? Está muerto!
-Quien?
-Ese hombre, el de la bicicleta!
-Yo sólo veo un reguero de carne debajo de aquel camión.

Hung Over

Eran las 5:55 am, sábado. Radio reloj, me estás mintiendo, Siempre lo has hecho. Te programo para eso.
Así que, eran las 5:50 am. No quería, pero tuve que levantarme. Con sed, con hambre, con frío: había bebido mucho anoche, el whisky me engañó; haciéndome pensar que lo aguantaría.

Eres fuerte, pasarás por esto.

No soy tan fuerte. Huelo a alcohol, a tabaco, a calle. El frío hace su trabajo, y todos me miran con pesar/desdén/verguenza/asco… me fumo otro cigarrillo, no hará mucha diferencia. Si pudieras juntar a todos aquellos sopla pijas que por la mañana te miran con tanta suficiencia, montados en sus nubes de éxito y solvencia, ojos de te-ves-deprimido-nunca-seré-como-tu; seguramente sería un campo de tiro maravilloso.

Quisiera una cerveza fría pero solo tengo monedas, debo ir a la universidad, y debo comer algo. Mierda, había media pizza en la nevera. Y no puedo dejar de pensar en el momento en que deje de ser tan torpe, para casi todo. Será un momento memorable, aunque debo prometerme no sembrar ninguna nube a mis pies.

Hay variedad de canciones, de poemas, de poetas, todos con cara de mamones hablando con bohemia acerca del amor, el dolor y el alcohol. para hablar de eso no se necesitan (creo yo) palabras estrafalarias, ni lloriqueos. Me tiemblan las manos, sigo leyendo a Chinaski. Este tipo si sabe, con el por lo menos no me siento tan cagado por las palomas. No una ni dos, millones de palomas se ponen de acuerdo para cagarte, eres el amo de la peste. Es un tipo que ha pasado su vida en cuartuchos, rodeado de colillas, latas de cerveza y una botella de whisky a medio acabar. Nunca se acaba el whisky, se ha convertido casi en su sangre.

Con cara de burla, llega mi socio. -Eres un bastado ebrio!
-Cállate, D. dame uno de esos- enciende dos cigarros y me entrega uno, aún mirándome con sonrisa paternal.
-Debiste haberte visto anoche, hace mucho no me reía así.
-Ah, si? que hice acaso? pensé que recordaba todo.- me habló de encendedores convertidos en teléfonos, almohadas simulando auriculares, alegrías efímeras patrocinadas por Jack.-Te lo dije, tus penas saben nadar- se reía, y soltaba el humo con violencia.

Como si no pudiera sentir suficiente vergüenza ya. Pero los quiero, en medio de todo. Idiotas, me cuidan, y me hacen pensar en otras cosas. La verdad mi repugnancia por la raza humana, “dotada con un encéfalo desarrollado y pulgares oponibles”, me hace ser escéptico con muchas cosas, pero puedo llegar a ser un blando de porquería con muchas otras. Ves a la gente, y todos caminan, todos respiran, jadean, sudan, crecen y dejan a su paso sus células muertas. Que asco nos damos. -Cualquier chica entra a un bar y dice “hueles esto? es Chanel No.5” y yo respondo “hueles esto? es Jack D’s No.7, y es mucho mas sensual que tú”- dije anoche, y reí. Ellos tambien rieron. Idiotas, los quiero. La boca me sabe a whisky, a vómito, a cigarrillo. La boca me sabe a mierda.

-En serio colega, no te dejes caer así. Entiendo que estés un poco deprimido, pero hay que ser fuerte (coño, que no soy TAN fuerte!).
-Tienes razón, D. lo intentaré- me río un poco, y muerdo la pizza que me ha invitado, El bueno de D. Sabe a gloria. El café no está mal, digo yo. Aprecio su preocupación, de veras. Es muy loable que me quieran rescatar de esto.

Caminamos un poco, y me quedan 20 minutos para ir trabajar, debo hacerlo; o perderé el contrato. Es bueno escuchar historias, hablar de libros, recordar ridículos pasados. Es bueno, aunque me tiemblen las piernas. -Mierda, no abuses de la bebida, recuerda tu sangre. El bueno de D., escribiría un libro con todo lo que dice. -Toma-me da un par de billetes,- compra algo luego, antes de caer a la acera. Prométeme que te cuidarás.-Gracias, amigo. Cuando tenga mi bonanza, me encargaré de ti-le digo con agradecimiento.-No, no lo harás-ríe de nuevo, y me aplasta el cabello como mi padre lo hiciera hace casi 11 años. Nos despedimos, y de nuevo solo cómo el lobo de las estepas. Es la 1:40. Esta hora no miente. Son las 6:43 en mi reloj de mano, aún no lo cambio.

-Hola, recibiré mi turno ahora.
-Hola, N. OK, sigue!
-Gracias…

Apnea mental, hasta las 5 pm. Sigo necesitando una cerveza.

El Mal I

A veces me encuentro con aquellas mujeres demoníacas,
caminan con arrogancia y nos ignoran.

Desafiantes, y aun asi siempre seductoras.
Se cubren con sedas, vapores perfumados
y en las noches nos miran, inmóviles, con ojos de lince.

Al hombre descuidado engañan, disfrazadas de angustias
o simplemente lo distraen con sus curvas de valkiria.

Oh,hermano, en mal momento hemos perdido la prudencia (y la verguenza)!
Aprisionados estamos en su regazo, su sexo nos llama con ansiedad!
Lujuria! Ira! Venganza!

Como tres ninfas criminales, saciarán su sed en nuestros cuellos.

De momento escuchando:
Disgraceland
Por Elvis Hitler

Published in: on junio 13, 2009 at 3:34 am  Dejar un comentario  

El Dolor

En el bar de siempre, con la misma gente, resaltaba mi voz gritando desesperadamente; al primer ebrio que pude arrastrar hacia el callejón. En mi enrojecido rostro se veía, no era yo el de siempre, el de cada viernes.

“GOLPÉAME!!” Le gritaba. “VAMOS, MALDITO BASTARDO, MUÉSTRAME LO QUE TIENES!!!”.

Era obvio. Al contrario de muchos otros, ansiaba dolor… Sentir tanto dolor como pudiera soportar hasta caer. Puño tras puño, perder el sentido / Puño tras puño, tras puño; borrar la línea que separa el dolor del placer, como si fuera hecha sobre arena. Liquidarlo definitivamente: No quería volver a sentir dolor, frustración por la propia debilidad.

De hecho, qué demonios! no quisiera volver a sentir nada.

“Nunca me asustaron los problemas/ni le tuve miedo a las peleas/
qué podía hacer un tipo como yo?”

El mismo tequila que quemaba mi garganta, me recordaba sin parar: habían sido muchos dolores seguidos. Algunos lo llamaban hipocondría, otros “mala suerte”; pero nadie los veía llegar, siempre estuve inexpresivo. Ya nada de eso importaba. En ese momento sentía un repentino miedo, que iba y volvía. Sumado al tequila, me estrangulaban.

Como un delgado cable, de manera casi quirúrgica. Ese miedo al dolor, el mismo que quisiera exterminar golpeándome con todo, con todos; rompiendo botellas–QUEBRANDO NUDILLOS!!, hasta no sentir más nada. Preparado para cualquier embestida, durmiendo con un revólver bajo la almohada.

La próxima vez que venga la frustración, el dolor o el miedo, será mejor que me encuentren ebrio, así podré recibirlos caballerosamente e invitarlos a una cerveza.

“Sólo tengo dos puños: el derecho y el izquierdo.
Con cuál quieres que te rompa la cara?”

De momento escuchando:
El Ritmo del Garaje
Por Loquillo y Los Trogloditas

Published in: on junio 13, 2009 at 3:24 am  Dejar un comentario  

Old No. 666

La última bocanada de este cigarrillo sabe a lo único que puede: a humo.

Aborrezco a los modernos romanticistas que adornan inútilmente cada frase, para sentirse más intelectuales. Eso es, más dignos de una copa de vino barato para mirar obras por horas enteras, haciendo gestos de “si, oh, que interesante”.

Por eso no pienso en verso. Lo mío son palabras impulsivas, instintivas, inconexas si se quiere. Es incluso mejor. Es como la felicidad. No es perfecta, son sólo trozos.

Piso la colilla que luego me mira prostituida y deshechada (en ese orden), y sigo acariciando la calle. Saltan chispas a mi paso en el asfalto, esta noche me siento mas eléctrico que nunca. Quiero ser imprudente, agresivo y despiadado! Quiero mi dosis de desenfreno!

Necesito un trago. Una cerveza? hmm no! una botella mas grande. Mi botella de bourbon; la única chica que, sin curvas voluptuosas me da las noches mas salvajes!

Quiero estar con ella. Con muchos o pocos, pero especialmente con ella. Saltar, patear, gritar en el frío de cualquier noche.

Reirme. Reirme! JAJAJAJAJAJAJAJA!!! Me río de mi muerte, la veo y me ve, y mi risa vulgar, habla. Habla y dice “que te den por culo!”

Ella lo sabe (pero por supollo!), y por eso anda tras de mí en su Dodge Charger del 69 (negro,como cualquier cliché funebre), que suena como la indigestión del demonio, a quien personalmente le recomendé un sitio o dos para ligar buenas chicas.

El auto?  Anda en él por una de dos razones (o por las dos): I. Alguno de mis gustos aberrados por la potencia arrolladora.

II. Tal vez es la única maldita máquina que alcanza la velocidad a la que ando, aunque tarde o temprano me alcanzará, pero RAYOS Y CENTELLAS! No quiero morir con dignidad, sólo con estilo! quiero que me arrolle mientras le grito “me follé a tu madre!” asi no sea cierto.

No quiero hablar de Dios, sólo quiero ver su cara/ soy la destrucción, tu solución!!

Se repite la misma estrofa una y otra vez. Y es gracioso, porque su cara no me mira. una botella Budweiser de cuello largo lo mantiene perfectamente ocupado, sin darse cuenta de los gestos obscenos que hago, ni de como me río descaradamente de todos los pobres incautos que ponen sus voluntades al servicio de un hippie masoquista.

Pero es un buen tipo, me cae bien. tal vez lo invite a mi parrillada de Domingo, al mejor estilo suburbano.

Eh, en qué estaba?… ah, si. Justo ahí. A punto de besar un par de
amargos labios de Tennesee. Me entrego a tu destrucción, belleza criminal.

Y que se haga tu voluntad tanto en mi cerebro como en mi hígado. Sólo déjame un buen rostro para la foto.

Qué!!
ya, se acabó el texto!
Como joden!


De momento escuchando:
Generacion Perdida


Fuckin’Hell!!

He estado pensando mucho en la muerte, no como rito y paso a otras vidas (cosa que respeto pero me aburre pensar que salgo de un problema para meterme en otro-por qué no podemos simplemente desvanecernos y estallar como una piedra de lodo seco?-). Pero atención a esto: no ando hablando de la muerte y poniendo calaveritas en todos lados, y sabiéndome un gallina, y aún asi aparentando ser un tipo duro. he visto muchos, y creo que necesitan ayuda.

para meter un destornillador en su ojo.

“quiero compartir el siguiente fragmento…” blablabla, es un trozo de diálogo, que describe un poco lo que pienso de un persistente afán por llenar de etapas e íconos algo tan simple como averiarse y dejar de funcionar.

Va en su idioma natal, y para aquellos de vosotros queridos feligreses que no sepan o no quieran esforzarse por traducirlo, también va en Español.  Personalmente me gusta más el inglés, simplemente porque me “molan” más los dialogos asi.

“This church. Makes me chill. If I believed in God, this would be the perfect place in which I could be sent to Hell. If I believed in Hell.”

“Esta iglesia. Me da escalofríos. Si creyera en Dios, este sería el lugar perfecto para que me mandaran al Infierno. Si creyera en el Infierno, por supuesto.”

-Dexter Morgan

auf wiedersen!

Published in: on marzo 29, 2009 at 6:26 am  Dejar un comentario  
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Una gente muy dura

Para homenajear a los judíos, cuya resistencia y valentía les han permitido establecer su herencia como una de las mas respetables y valiosas de la idiosincrasia “medioriental”, he diseñado dos piezas gráficamente explícitas que reivindican su fuerza y devoción.

postal No.1 ref. "win"

postal No.1 ref.

 

como podrán darse cuenta, la seriedad es algo de lo cual adolece la imagen. Sin embargo, la raza judía sigue mereciendo todo nuestro respeto, siempre y cuando no sigan montando joyerías. No es esta una muestra de antisemitismo! Si lo fuera, creo que entonces habría que señalar todas las muestras de “anticatolicismo” que tambien abundan en nuestras calles. “Gracias a Dios, soy ateo.”

Les quedo debiendo la otra postal.

Published in: on septiembre 12, 2008 at 5:54 pm  Dejar un comentario  
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