Far Away I

-En qué estaba? Ah si. Los billetes de metro. Bueno, resulta que ahora usan tarjetas. al parecer hace parte de la evolución tecnológica de las ciudades, o eso dicen. Esta es una ciudad linda, tiene calles limpias y todo parece funcionar bien. El calor es agradable, aún con el sol del mediodía  tutelando todos mis movimientos.

Contorsiona su brazo hacia atrás para alcanzar la botella de agua en su morral, siente el cuerpo frío del plástico que va ganando temperatura a cada paso, en cada calle que deja atrás parece que dejara un alma de aquel frío que iluminaba sus tripas cuando bebía un trago. Vuelve a beber. Se siente como el vapor. Vuelve a sonreír un poco, Cierra la botella y sigue caminando.

-La ciudad en general huele a plantas, a aire húmedo y a vacaciones. Cuando era pequeño, volvía de viajes con mi familia y ya en casa, a punto de regresar a las rutinas que aguardaban para encajonarnos, tomaba la ropa desempacada y la olía. Tomaba los flotadores y aspiraba el caucho desinflado, absorbía lo poco que quedaba de ese paréntesis de tranquilidad y sol. De ese calor en donde -aún sin saberlo- empecé a dejar atrás aquellos espectros fríos.

Trata de dibujar en un cuaderno, algunas apreciaciones arquitectónicas que le llaman la atención. Es difícil, y lo sabe. No dibujar, dibujar siempre ha sido fácil. El dibujo nunca se juzga, es algo subjetivo. Pero los bocetos urbanos, las pequeñas memorias de los sitios, eso es difícil, y entiende que los arquitectos tengan mucha práctica en esto, aún cuando sean profesiones muy familiares entre si. Hace falta práctica y lo sabe, pero eso no impide que logre esbozar algunas estructuras llamativas, incluso si en el camino se pierden un par de proporciones.

-Me gusta hacer parte de aquel cliché repetido de “caminar por la ciudad”. En realidad me gusta caminar por la ciudad solo, por cualquier ciudad que quiera darme la mano. Las personas están acostumbradas a los habitantes de su ciudad, y siempre pueden detectar a alguien que no pertenece. No importa que tan natural te comportes, o qué tan extraño quiera parecer alguien local, un pequeño instinto los hace saber la diferencia! Debo tratar de sonreír un poco, creo que expresar asombro y algo de conformidad constituye un ritual entre los forasteros y los locales, da a entender que te agrada el sitio. Y en realidad me agrada.

Camina sin detenerse, y decide ir entre calles. No puede ser tan fácil perderse, no en un sitio que muestra un rostro tan apacible. Mientras anda trata de ubicar la línea del metro, para tratar de recoger sus pasos tanto como pueda. Los barrios que encuentra son bastante similares a los barrios en casa, hay tiendas, panaderías y un par de bodegas pequeñas. Hay alguien descargando un furgón, y una mujer adulta que le habla desde el interior de un recibidor. “-Diana dijo que ibas a traer la bolsa grande, qué pasó? -No, estaba ya muy lejos y no alcanzo a hacer dos viajes. Oiste, pasame las botellas que me las llevo…”

-Aún con mi forma de disfrutarlo, la soledad pesa. Pesa y te la arrastras todo el tiempo, como una pequeña desesperación que aún no te muerde.

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Published in: on febrero 9, 2016 at 5:57 am  Dejar un comentario  

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