Dirty Riff

No me divierte. No me divierte en lo absoluto quedarme sentado viendo como mi piel se va haciendo cada vez mas marmórea. Sigo lanzando la misma moneda, que nunca me da la razón, primero perdería su valor antes que ceder ante mi terquedad… Sigo escuchando la misma canción de hace una semana, parezco un epiléptico en medio de mi habitación de 3×3. Lo juro, es algo que te hace sentir una sensualidad inusitada, casi criminal, moverte y desesperarte porque sientes que no te mueves lo suficientemente salvaje. Siento el óxido en los pulmones, la distorsión herrumbrosa, metalizada, sofocante, la maldita búsqueda del éxtasis!

NO necesito la compasión, ni la comprensión de nadie, no quiero salvaciones, no quiero sermones repetitivos, ni amores incondicionales. Quiero la niebla. Quiero la figura que se mueve entre ella, volutas de humo negro entre la niebla, me mira y me dice “Que coño estás esperando para venir aqui?” Y yo solo veo los avisos de neon, de los bares. Mierda! y por qué todos dicen “Mierda”? se sentiran, no sé… más agresivos? O tal vez, como yo, Mierda es la palabra que describe a qué huele despertarse echado en la puerta trasera de la taberna, cuatro horas después de hablarle a un tipo que bien podría sacarme la lengua y metermela por el culo.

“Mira… ehh… tu. Puedes levantar esos puñotes de bobo (mientras le pego en los nudillos con mi botella), y hacerme olvidar la forma de mi cara, cuantas veces quieras. Pero nunca dejarás de ser un retrasado mental.”

Eso explica por qué siento que mi quijada está donde el vecino. Muddy quisiera estar aqui… “Everything is gonna be alright this morning…” tiene razón en una cosa, son las 4 de la mañana. Y soy un hombre, y le hago el amor a las mujeres, pero en este momento no quiero saber de nada de eso. Quiero caminar sensualmente a mi nevera, sacar sensualmente una cerveza fría y beberla sensualmente hasta que mi sensual cuerpo amoratado caiga sobre la cama y mi sensual hedor a callejón y a imprudencia seduzcan a mi lucidez… y mientras empiezo a dormirme, me pregunto por qué demonios tengo un crucifijo en mi pared.

Hay que ser sucio, hay que ser desorganizado, hay que ser descortés, demente y poco atractivo. Pero hay que serlo con estilo, al fin y al cabo, sabe tanto a vómito la gente, que de vez en cuando puedes darte el lujo de ser un cabrón; de odiar sutilmente y de sonreir malvadamente cuando sabes que estás imaginando algo apocalíptico. O simplemente cuando el morbo deja de ser incorrecto. El morbo es tu amigo! Es el amigo alcahuete que sabe lo que te gusta, maldito depravado! Pero no por ser un depravado dejas de ser mi amigo, así que dedico mi increible persuasión a limpiar de obstáculos tu camino al conocimiento innecesario. Y esa es la historia del tipo que siempre pasa por la misma calle, hace el rodeo mas estúpido de la década para llenar su curiosidad viendo a las prostitutas. A las 5 de la mañana.

Ciertamente no es el día de lamentarse, ni de llorar. Es el día de gritar y de reirse, de escupir en los parabrisas y de pasar como un tornado por las vidas de todos, porque la tuya te la sabes de memoria y hace años que está inundada. Todos tus libros, todas tus anotaciones importantes, todas las servilletas con ideas interesantes flotan sin piedad, y se llena de sangre el agua. Todos quienes alguna vez detectaron tu frecuente frustración se ahogan, y los demás… bueno, tambien se ahogan, pero más tarde.

Published in: on octubre 2, 2010 at 2:51 am  Dejar un comentario